Mostrando entradas con la etiqueta cuerpo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuerpo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de mayo de 2019

CIC 355-384: El hombre: ser Personal


                                                

EL HOMBRE

355 "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó" (Gn 1,27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: "está hecho a imagen de Dios" (I); en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material (II); es creado "hombre y mujer" (III); Dios lo estableció en la amistad con él (IV).

I "A IMAGEN DE DIOS"

356 De todas las criaturas visibles sólo el hombre es "CAPAZ DE CONOCER Y AMAR A SU CREADOR" (GS 12,3); es la "única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (GS 24,3); SÓLO ÉL ESTÁ LLAMADO A PARTICIPAR, POR EL CONOCIMIENTO Y EL AMOR, EN LA VIDA DE DIOS. PARA ESTE FIN HA SIDO CREADO Y ÉSTA ES LA RAZÓN FUNDAMENTAL DE SU DIGNIDAD:

«¿Qué cosa, o quién, fue el motivo de que establecieras al hombre en semejante dignidad? Ciertamente, nada que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en ti mismo y te dejaste cautivar de amor por ella; POR AMOR LO CREASTE, POR AMOR LE DISTE UN SER CAPAZ DE GUSTAR TU BIEN ETERNO» (Santa Catalina de Siena, Il dialogo della Divina providenza, 13).

GS 12: Creyentes y no creyentes están generalmente de acuerdo en este punto: todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos. Pero, ¿qué es el hombre? Muchas son las opiniones que el hombre se ha dado y se da sobre sí mismo. Diversas e incluso contradictorias. Exaltándose a sí mismo como regla absoluta o hundiéndose hasta la desesperación. La duda y la ansiedad se siguen en consecuencia. La Iglesia siente profundamente estas dificultades, y, aleccionada por la Revelación divina, puede darles la respuesta que perfile la verdadera situación del hombre, dé explicación a sus enfermedades y permita conocer simultáneamente y con acierto la dignidad y la vocación propias del hombre. La Biblia nos enseña que el hombre HA SIDO CREADO "A IMAGEN DE DIOS", CON CAPACIDAD PARA CONOCER Y AMAR A SU CREADOR, Y QUE POR DIOS HA SIDO CONSTITUIDO SEÑOR DE LA ENTERA CREACIÓN VISIBLE PARA GOBERNARLA Y USARLA GLORIFICANDO A DIOS. ¿Qué es el hombre para que tú te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que te cuides de él? Apenas lo has hecho inferior a los ángeles al coronarlo de gloria y esplendor. Tú lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo fue puesto por ti debajo de sus pies (Ps 8, 5-7). Pero Dios no creó al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (Gen l,27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión de personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás. Dios, pues, nos dice también la Biblia, MIRÓ CUANTO HABÍA HECHO, Y LO JUZGÓ MUY BUENO (Gen 1,31).

GS 24: Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de hermanos. TODOS HAN SIDO CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS, quien hizo de uno todo el linaje humano y para poblar toda la haz de la tierra (Hch 17,26), y TODOS SON LLAMADOS A UN SOLO E IDÉNTICO FIN, ESTO ES, DIOS MISMO. Por lo cual, el amor de Dios y del prójimo es el primero y el mayor mandamiento. La Sagrada Escritura nos enseña que el amor de Dios no puede separarse del amor del prójimo: ... cualquier otro precepto en esta sentencia se resume : Amarás al prójimo como a ti mismo ... El amor es el cumplimiento de la ley (Rom 13,9-10; cf. 1 Io 4,20). Esta doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de dos hechos: la creciente interdependencia mutua de los hombres y la unificación asimismo creciente del mundo. Más aún, el Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Io 17,21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.

357 POR HABER SIDO HECHO A IMAGEN DE DIOS, EL SER HUMANO TIENE LA DIGNIDAD DE PERSONA; NO ES SOLAMENTE ALGO, SINO ALGUIEN. Es CAPAZ DE CONOCERSE, DE POSEERSE Y DE DARSE LIBREMENTE Y ENTRAR EN COMUNIÓN CON OTRAS PERSONAS; y ES LLAMADO, POR LA GRACIA, A UNA ALIANZA CON SU CREADOR, A OFRECERLE UNA RESPUESTA DE FE Y DE AMOR QUE NINGÚN OTRO SER PUEDE DAR EN SU LUGAR.

358 Dios creó todo para el hombre (cf. GS 12,1; 24,3; 39,1), pero el hombre fue CREADO PARA SERVIR Y AMAR A DIOS Y PARA OFRECERLE TODA LA CREACIÓN:

«¿Cuál es, pues, el ser que va a venir a la existencia rodeado de semejante consideración? Es el hombre, grande y admirable figura viviente, MÁS PRECIOSO A LOS OJOS DE DIOS QUE LA CREACIÓN ENTERA; es el hombre, para él existen el cielo y la tierra y el mar y la totalidad de la creación, y DIOS HA DADO TANTA IMPORTANCIA A SU SALVACIÓN QUE NO HA PERDONADO A SU HIJO ÚNICO POR ÉL. Porque Dios no ha cesado de hacer todo lo posible para que el hombre subiera hasta él y se sentara a su derecha» (San Juan Crisóstomo, Sermones in Genesim, 2,1: PG 54, 587D - 588A).

359 "Realmente, EL MISTERIO DEL HOMBRE SÓLO SE ESCLARECE EN EL MISTERIO DEL VERBO ENCARNADO" (GS 22,1):

«San Pablo nos dice que dos hombres dieron origen al género humano, a saber, Adán y Cristo [...] El primer hombre, Adán, fue un ser animado; el último Adán, un espíritu que da vida. Aquel primer Adán fue creado por el segundo, de quien recibió el alma con la cual empezó a vivir [...] El segundo Adán es aquel que, CUANDO CREÓ AL PRIMERO, COLOCÓ EN ÉL SU DIVINA IMAGEN. De aquí que RECIBIERA SU NATURALEZA Y ADOPTARA SU MISMO NOMBRE, PARA QUE AQUEL A QUIEN HABÍA FORMADO A SU MISMA IMAGEN NO PERECIERA. El primer Adán es, en realidad, el nuevo Adán; aquel primer Adán tuvo principio, pero este último Adán no tiene fin. Por lo cual, este último es, realmente, el primero, como él mismo afirma: "Yo soy el primero y yo soy el último"». (San Pedro Crisólogo, Sermones, 117: PL 52, 520B).

360 Debido a la comunidad de origen, el género humano forma una unidad. Porque Dios "creó [...] de un solo principio, todo el linaje humano" (Hch 17,26; cf. Tb 8,6):

«Maravillosa visión que nos hace contemplar el género humano en la unidad de su origen en Dios [...]; en la unidad de su naturaleza, compuesta de igual modo en todos de un cuerpo material y de un alma espiritual; en la unidad de su fin inmediato y de su misión en el mundo; en la unidad de su morada: la tierra, cuyos bienes todos los hombres, por derecho natural, pueden usar para sostener y desarrollar la vida; en la unidad de su fin sobrenatural: Dios mismo a quien todos deben tender; en la unidad de los medios para alcanzar este fin; [...] en la unidad de su Redención realizada para todos por Cristo (Pío XII, Enc. Summi Pontificatus, 3; cf. Concilio Vaticano II, Nostra aetate, 1).

361 "Esta ley de solidaridad humana y de caridad (ibíd.), sin excluir la rica variedad de las personas, las culturas y los pueblos, nos asegura que todos los hombres son verdaderamente hermanos.

II “CORPORE ET ANIMA UNUS”

362 LA PERSONA HUMANA, CREADA A IMAGEN DE DIOS, ES UN SER A LA VEZ CORPORAL Y ESPIRITUAL. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que "DIOS FORMÓ AL HOMBRE CON POLVO DEL SUELO E INSUFLÓ EN SUS NARICES ALIENTO DE VIDA Y RESULTÓ EL HOMBRE UN SER VIVIENTE" (Gn 2,7). Por tanto, EL HOMBRE EN SU TOTALIDAD ES QUERIDO POR DIOS.

363 A menudo, el término ALMA designa en la Sagrada Escritura la VIDA HUMANA (cf. Mt 16,25-26; Jn 15,13) o toda la persona humana (cf. Hch 2,41). Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cf. Mt 26,38; Jn 12,27) y de más valor en él (cf. Mt 10,28; 2M 6,30), aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: "alma" significa el principio espiritual en el hombre.
"25.Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26.Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?" (Mt 16, 25s)

"Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas." (Hechos 2, 41)

"Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!" (Juan 12, 27)

"«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna." (Mateo 10, 28)

"Él, por su parte, a punto ya de morir por los golpes, dijo entre suspiros: «El Señor, que posee la ciencia santa, sabe bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto flagelado en mi cuerpo recios dolores, pero en mi alma los sufro con gusto por temor de él.»" (II Macabeos 6, 30)

364 EL CUERPO DEL HOMBRE PARTICIPA DE LA DIGNIDAD DE LA "IMAGEN DE DIOS": ES CUERPO HUMANO PRECISAMENTE PORQUE ESTÁ ANIMADO POR EL ALMA ESPIRITUAL, Y ES TODA LA PERSONA HUMANA LA QUE ESTÁ DESTINADA A SER, EN EL CUERPO DE CRISTO, EL TEMPLO DEL ESPÍRITU (cf. 1 Co 6,19-20; 15,44-45):

"¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? 20.¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo." (I Corintios 6, 19s)

"se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. " (I Corintios 15, 44)

GS 14. En la UNIDAD DE CUERPO Y ALMA, el hombre, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador. NO DEBE, POR TANTO, DESPRECIAR LA VIDA CORPORAL, SINO QUE, POR EL CONTRARIO, DEBE TENER POR BUENO Y HONRAR A SU PROPIO CUERPO, COMO CRIATURA DE DIOS QUE HA DE RESUCITAR EN EL ÚLTIMO DÍA. HERIDO POR EL PECADO, EXPERIMENTA, SIN EMBARGO, LA REBELIÓN DEL CUERPO. LA PROPIA DIGNIDAD HUMANA PIDE, PUES, QUE GLORIFIQUE A DIOS EN SU CUERPO Y NO PERMITA QUE LO ESCLAVICEN LAS INCLINACIONES DEPRAVADAS DE SU CORAZÓN. No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse no ya como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana. POR SU INTERIORIDAD ES, EN EFECTO, SUPERIOR AL UNIVERSO ENTERO; A ESTA PROFUNDA INTERIORIDAD RETORNA CUANDO ENTRA DENTRO DE SU CORAZÓN, DONDE DIOS LE AGUARDA, ESCRUTADOR DE LOS CORAZONES, Y DONDE ÉL PERSONALMENTE, BAJO LA MIRADA DE DIOS, DECIDE SU PROPIO DESTINO. Al afirmar, por tanto, en sí mismo la ESPIRITUALIDAD Y LA INMORTALIDAD DE SU ALMA, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad.

365 LA UNIDAD DEL ALMA Y DEL CUERPO ES TAN PROFUNDA QUE SE DEBE CONSIDERAR AL ALMA COMO LA "FORMA" DEL CUERPO (cf. Concilio de Vienne, año 1312, DS 902); es decir, GRACIAS AL ALMA ESPIRITUAL, LA MATERIA QUE INTEGRA EL CUERPO ES UN CUERPO HUMANO Y VIVIENTE; EN EL HOMBRE, EL ESPÍRITU Y LA MATERIA NO SON DOS NATURALEZAS UNIDAS, SINO QUE SU UNIÓN CONSTITUYE UNA ÚNICA NATURALEZA.

366 La Iglesia enseña que CADA ALMA ESPIRITUAL ES DIRECTAMENTE CREADA POR DIOS (cf. Pío XII, Enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) —NO ES "PRODUCIDA" POR LOS PADRES—, Y QUE ES INMORTAL (cf. Concilio de Letrán V, año 1513: DS 1440): NO PERECE CUANDO SE SEPARA DEL CUERPO EN LA MUERTE, Y SE UNIRÁ DE NUEVO AL CUERPO EN LA RESURRECCIÓN FINAL.

367 A VECES SE ACOSTUMBRA A DISTINGUIR ENTRE ALMA Y ESPÍRITU. Así SAN PABLO RUEGA PARA QUE “Él, el Dios de la paz, OS SANTIFIQUE PLENAMENTE, Y QUE TODO VUESTRO SER, EL ESPÍRITU, EL ALMA Y EL CUERPO, SE CONSERVE SIN MANCHA HASTA LA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. (1 Ts 5,23). La Iglesia enseña que ESTA DISTINCIÓN NO INTRODUCE UNA DUALIDAD EN EL ALMA (Concilio de Constantinopla IV, año 870: DS 657). "Espíritu" significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin sobrenatural (Concilio Vaticano I: DS 3005; cf. GS 22,5), y que su alma es capaz de ser sobreelevada gratuitamente a la comunión con Dios (cf. Pío XII, Humani generis, año 1950: DS 3891).

368 LA TRADICIÓN ESPIRITUAL DE LA IGLESIA TAMBIÉN PRESENTA EL CORAZÓN EN SU SENTIDO BÍBLICO DE "LO MÁS PROFUNDO DEL SER" "EN SUS CORAZONES" (Jr 31,33), DONDE LA PERSONA SE DECIDE O NO POR DIOS (cf. Dt 6,5; 29,3; Is 29,13; Ez 36,26; Mt 6,21; Lc 8,15; Rm 5,5).

"Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: PONDRÉ MI LEY EN SU INTERIOR Y SOBRE SUS CORAZONES LA ESCRIBIRÉ, Y YO SERÉ SU DIOS Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO." (Jeremías 31, 33)

"Amarás a Yahveh tu Dios CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODA TU FUERZA." (Deuteronomio 6, 5)

"Dice el Señor: Por cuanto ese pueblo se me ha allegado con su boca, y me han honrado con sus labios, mientras que SU CORAZÓN ESTÁ LEJOS DE MÍ, y el temor que me tiene son preceptos enseñados por hombres," (Isaías 29, 13)

"Y OS DARÉ UN CORAZÓN NUEVO, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, QUITARÉ DE VUESTRA CARNE EL CORAZÓN DE PIEDRA Y OS DARÉ UN CORAZÓN DE CARNE." (Ezequiel 36, 26)

"Porque donde esté tu tesoro, ALLÍ ESTARÁ TAMBIÉN TU CORAZÓN." (Mateo 6, 21)

"Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, CONSERVAN LA PALABRA CON CORAZÓN BUENO Y RECTO, Y DAN FRUTO CON PERSEVERANCIA." (Lucas 8, 15)

"y la esperanza no falla, porque EL AMOR DE DIOS HA SIDO DERRAMADO EN NUESTROS CORAZONES por el Espíritu Santo que nos ha sido dado." (Romanos 5, 5)

III “HOMBRE Y MUJER LOS CREÓ”
IGUALDAD Y DIFERENCIA QUERIDAS POR DIOS

369 EL HOMBRE Y LA MUJER SON CREADOS, ES DECIR, SON QUERIDOS POR DIOS: por una parte, en una PERFECTA IGUALDAD EN TANTO QUE PERSONAS HUMANAS, y por otra, en su ser respectivo de hombre y de mujer. "SER HOMBRE", "SER MUJER" ES UNA REALIDAD BUENA Y QUERIDA POR DIOS: EL HOMBRE Y LA MUJER TIENEN UNA DIGNIDAD QUE NUNCA SE PIERDE, QUE VIENE INMEDIATAMENTE DE DIOS SU CREADOR (cf. Gn 2,7.22). EL HOMBRE Y LA MUJER SON, CON LA MISMA DIGNIDAD, "IMAGEN DE DIOS". EN SU "SER-HOMBRE" Y SU "SER-MUJER" REFLEJAN LA SABIDURÍA Y LA BONDAD DEL CREADOR.

370 Dios no es, en modo alguno, a imagen del hombre. No es ni hombre ni mujer. Dios es espíritu puro, en el cual no hay lugar para la diferencia de sexos. Pero LAS "PERFECCIONES" DEL HOMBRE Y DE LA MUJER REFLEJAN ALGO DE LA INFINITA PERFECCIÓN DE DIOS: Las De Una Madre (cf. Is 49,14-15; 66,13; Sal 131,2-3) Y LAS DE UN PADRE Y ESPOSO (cf. Os 11,1-4; Jr 3,4-19).

“EL UNO PARA EL OTRO”, “UNA UNIDAD DE DOS”

371 Creados a la vez, EL HOMBRE Y LA MUJER SON QUERIDOS POR DIOS EL UNO PARA EL OTRO. La Palabra de Dios nos lo hace entender mediante diversos acentos del texto sagrado. "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una AYUDA ADECUADA" (Gn 2,18). Ninguno de los animales es "ayuda adecuada" para el hombre (Gn 2,19-20). La mujer, que Dios "forma" de la costilla del hombre y presenta a éste, despierta en él un grito de admiración, una exclamación de amor y de comunión: "ESTA VEZ SÍ QUE ES HUESO DE MIS HUESOS Y CARNE DE MI CARNE" (Gn 2,23). EL HOMBRE DESCUBRE EN LA MUJER COMO UN OTRO "YO", DE LA MISMA HUMANIDAD.

372 EL HOMBRE Y LA MUJER ESTÁN HECHOS "EL UNO PARA EL OTRO": no que Dios los haya hecho "a medias" e "incompletos"; los ha CREADO PARA UNA COMUNIÓN DE PERSONAS, EN LA QUE CADA UNO PUEDE SER "AYUDA" PARA EL OTRO PORQUE SON A LA VEZ IGUALES EN CUANTO PERSONAS ("hueso de mis huesos...") Y COMPLEMENTARIOS EN CUANTO MASCULINO Y FEMENINO (cf. Mulieris dignitatem, 7). EN EL MATRIMONIO, DIOS LOS UNE DE MANERA QUE, FORMANDO "UNA SOLA CARNE" (Gn 2,24), PUEDAN TRANSMITIR LA VIDA HUMANA: "Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra" (Gn 1,28). Al trasmitir a sus descendientes la vida humana, el hombre y la mujer, como esposos y padres, cooperan de una manera única en la obra del Creador (cf. GS 50,1).

373 En el plan de Dios, el hombre y la mujer están llamados a "someter" la tierra (Gn 1,28) como "administradores" de Dios. Esta soberanía no debe ser un dominio arbitrario y destructor. A imagen del Creador, "que ama todo lo que existe" (Sb 11,24), el hombre y la mujer son llamados a participar en la providencia divina respecto a las otras cosas creadas. De ahí su responsabilidad frente al mundo que Dios les ha confiado

IV EL HOMBRE EN EL PARAÍSO

374 EL PRIMER HOMBRE FUE NO SOLAMENTE CREADO BUENO, SINO TAMBIÉN CONSTITUIDO EN LA AMISTAD CON SU CREADOR Y EN ARMONÍA CONSIGO MISMO Y CON LA CREACIÓN EN TORNO A ÉL; AMISTAD Y ARMONÍA TALES QUE NO SERÁN SUPERADAS MÁS QUE POR LA GLORIA DE LA NUEVA CREACIÓN EN CRISTO.

375 La Iglesia, interpretando de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la Tradición, enseña que nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado "de santidad y de justicia original" (Concilio de Trento: DS 1511). Esta gracia de la santidad original era una "participación de la vida divina" (LG 2).

376 Por la irradiación de esta gracia, todas las dimensiones de la vida del hombre estaban fortalecidas. MIENTRAS PERMANECIESE EN LA INTIMIDAD DIVINA, EL HOMBRE NO DEBÍA NI MORIR (cf. Gn 2,17; 3,19) NI SUFRIR (cf. Gn 3,16). LA ARMONÍA INTERIOR DE LA PERSONA HUMANA, LA ARMONÍA ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER (cf. Gn 2,25), y, por último, la armonía entre la primera pareja y toda la creación constituía el estado llamado "justicia original".

377 El "dominio" del mundo que Dios había concedido al hombre desde el comienzo, se realizaba ante todo dentro del hombre mismo como dominio de sí. EL HOMBRE ESTABA ÍNTEGRO Y ORDENADO EN TODO SU SER POR ESTAR LIBRE DE LA TRIPLE CONCUPISCENCIA (cf. 1 Jn 2,16), que lo somete a los placeres de los sentidos, a la apetencia de los bienes terrenos y a la afirmación de sí contra los imperativos de la razón.

378 Signo de la FAMILIARIDAD CON DIOS es el hecho de que Dios lo coloca en el jardín (cf. Gn 2,8). Vive allí "para cultivar la tierra y guardarla" (Gn 2,15): el trabajo no le es penoso (cf. Gn 3,17-19), sino que es la colaboración del hombre y de la mujer con Dios en el perfeccionamiento de la creación visible.

379 Toda esta armonía de la justicia original, prevista para el hombre por designio de Dios, se perderá por el pecado de nuestros primeros padres.
Resumen

380 "A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador, dominara todo lo creado" (Misal Romano, Plegaria eucarística IV, 118).

381 EL HOMBRE ES PREDESTINADO A REPRODUCIR LA IMAGEN DEL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE —"IMAGEN DEL DIOS INVISIBLE" (Col 1,15)—, para que Cristo sea el primogénito de una multitud de hermanos y de hermanas (cf. Ef 1,3-6; Rm 8,29).

382 EL HOMBRE ES “CORPORE ET ANIMA UNUS” ("UNA UNIDAD DE CUERPO Y ALMA") (GS 14,1). La doctrina de la fe afirma que EL ALMA ESPIRITUAL E INMORTAL ES CREADA DE FORMA INMEDIATA POR DIOS.

383 «DIOS NO CREÓ AL HOMBRE SOLO: en efecto, desde el principio "los creó hombre y mujer" (Gn 1,27). Esta asociación constituye la primera forma de comunión entre personas» (GS 12,4).

384 La revelación nos da a conocer EL ESTADO DE SANTIDAD Y DE JUSTICIA ORIGINALES DEL HOMBRE Y LA MUJER ANTES DEL PECADO: DE SU AMISTAD CON DIOS NACÍA LA FELICIDAD DE SU EXISTENCIA EN EL PARAÍSO.

viernes, 4 de mayo de 2018

Corporeidad - Emiliano Jiménez


Emiliano Jiménez Hernández - Bioética

1. LA VIDA DON DE DIOS

2. CORPOREIDAD


La concepción cristiana de la persona humana no es en absoluto maniquea. Contempla al hombre "todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad" (GS 3).


En la "unidad de cuerpo y alma", es donde se manifiesta el hombre como imagen de Dios, con capacidad de conocer y amar.

            La antropología bíblica no conoce el dualismo de cuerpo y alma.

El hombre bíblico vive y se interpreta a sí mismo como unidad, aunque esa unidad puede presentar aspectos diversos según las relaciones en que el hombre se halle inserto. Esto puede ilustrarse dando un rápido vistazo a los términos típicos con que la Biblia se refiere al hombre. Basar (traducido por carne y a veces por cuerpo) no significa la carne o el cuerpo en oposición al alma espiritual; significa todo el hombre, corpóreo y espiritual, visto bajo el aspecto de ser débil y frágil. Lo mismo el término nefes (traducido por psique o alma) se refiere a todo el hombre en cuanto vivo; lo opuesto a nefes no es cuerpo, sino cadáver. Cada afirmación sobre el cuerpo o sobre el espíritu atañen al hombre en su totalidad.

            Hoy es preciso subrayar con fuerza la verdad del cuerpo, como expresión de la persona humana. Pues, como señalan los Obispos españoles:

Unida a la trivialización de la sexualidad, e inseparable de ella, está la instrumentalización que se hace del cuerpo. Se hace creer, en efecto, que se puede usar del cuerpo como instrumento de goce exclusivo, cual si se tratase de una prótesis añadida al Yo. Desprendido del núcleo de la persona, y, a efectos del juego erótico, el cuerpo es declarado zona de libre cambio sexual, exenta de toda normatividad ética; nada de lo que ahí sucede es regulable moralmente ni afecta a la conciencia del Yo, más de lo que pudiera afectarle la elección de este o de aquel pasatiempo inofensivo. La frívola trivialización de lo sexual es trivialización de la persona misma, a la que se humilla muchas veces reduciéndola a la condición de objeto de utilización erótica; y la comercialización y explotación del sexo o su abusivo empleo como reclamo publicitario, son formas nuevas de degradación de la dignidad de la persona humana (La verdad os hará libres 19).

                Lo afirma igualmente con fuerza Juan Pablo II en la Evangelium vitae:

En este horizonte cultural, el cuerpo ya no se considera como realidad típicamente personal, signo y lugar de las relaciones con los demás, con Dios y con el mundo. Se reduce a pura materialidad: está simplemente compuesto de órganos, funciones y energías que hay que usar según criterios de mero goce y eficiencia. Por consiguiente, también la sexualidad se despersonaliza e instrumentaliza: de signo, lugar y lenguaje del amor, es decir, del don de sí mismo y de la acogida del otro según toda la riqueza de la persona, pasa a ser cada vez más ocasión e instrumento de la afirmación del propio yo y de satisfacción egoísta de los propios deseos e instintos. Así se deforma y falsifica el contenido originario de la sexualidad humana. (n. 23)

                La corporeidad es una dimensión fundamental del hombre como persona, pues el hombre existe realmente como ser corpóreo.

De aquí se deduce que el cuerpo está revestido de humanidad, cargado de significado humano. Este significado humano del cuerpo no está ciertamente inscrito en las estructuras biológicas o fisiológicas del cuerpo. El significado humano del cuerpo le viene del hecho de que es el cuerpo de una persona humana. Sólo a la luz de la totalidad de la persona humana es posible descubrir el significado humano del cuerpo y de las acciones corporales. De aquí que el cuerpo humano no sea un objeto, sino "la persona humana en su visibilidad".[1]

            Respecto a la propia persona, que vive su existencia en el cuerpo y a través del cuerpo, el significado fundamental de éste es el de ser el campo expresivo del hombre. Se puede decir que el cuerpo humano es la persona en cuanto que se expresa y se realiza visiblemente en el mundo, esto es, en la comunicación con los demás y en la transformación del mundo, como camino de reconocimiento de los demás. En este sentido, el cuerpo tiene un significado sacramental, en cuanto que la realidad personal existe expresándose visiblemente en el cuerpo y a través del cuerpo.             
            En relación a los demás, el cuerpo tiene, como gusta repetir Juan Pablo II, un significado esponsal. En las relaciones con los demás, el cuerpo humano es ante todo presencia de la persona para ellos. Esta presencia de persona a persona se hace cercanía, comunicación y palabra a través del cuerpo. Toda respuesta personal a la llamada del otro pasa a través del lenguaje oblativo del cuerpo.
            Espigando en las catequesis de Juan Pablo II, en las audiencias de los miércoles, dedicadas durante tres años a la teología del cuerpo, encontramos la aplicación de esta visión antropológica a la vida cristiana. La S.C. para la Educación Católica lo hace así en su documento Orientaciones educativas sobre el amor humano, del 1 de noviembre de 1983:

La visión cristiana del hombre reconoce al cuerpo una particular función, puesto que contribuye a revelar el sentido de la vida y de la vocación humana. La corporeidad es, en efecto, el modo específico de existir y de obrar del espíritu humano. Este significado es, ante todo, de naturaleza antropológica: El cuerpo revela el hombre (Audiencia del 14-11-1979), expresa la persona (9-1-80) y por eso es el primer mensaje de Dios al hombre mismo, casi una especie de sacramento primordial, entendido como signo que transmite eficazmente en el mundo visible, el misterio invisible escondido en Dios desde la eternidad (20-2-80).
Hay un segundo significado de naturaleza teologal: el cuerpo contribuye a revelar a Dios y su amor creador, en cuanto manifiesta la creaturalidad del hombre, su dependencia de un don fundamental que es don del amor. Esto es el cuerpo: testigo de la creación como de un don fundamental, testigo, pues, del amor como fuente de la que nació este mismo donar (9-1-80).(n.22-23)

                Por ello, el cuerpo está destinado a volver a su fuente, a ser glorificado en Dios:

Incorporado por el bautismo a Cristo, el cristiano sabe que también su cuerpo ha sido vivificado y purificado por el Espíritu que Jesús le comunica.
La fe en el misterio de Cristo resucitado, que por su Espíritu actúa y prolonga en los fieles el misterio de la pascua, descubre al creyente la vocación a la resurrección de la carne, ya incoada gracias al Espíritu que habita en el justo como prenda y germen de la resurrección total y definitiva (Orientaciones sobre el amor humano 43)

Un segundo criterio moral, para esclarecer los problemas que hoy se plantean en el ámbito de la biomedicina, se puede formular con palabras de la Donum Vitae:
La persona humana sólo puede realizarse como totalidad unificada. Pues, en virtud  de su unión substancial con un alma espiritual, el cuerpo humano no puede ser reducido a un complejo de tejidos, órganos y funciones, ni puede ser valorado con la misma medida que el cuerpo de los animales, ya que es parte constitutiva de una persona, que a través de él se expresa y se manifiesta...Por ello, cualquier intervención sobre el cuerpo humano afecta a la persona misma. Juan Pablo II lo recordaba con fuerza a la Asociación Médica Mundial: "Cada persona humana, en su irrepetible singularidad, no está constituida solamente por el espíritu, sino también por el cuerpo, y por eso en el cuerpo y a través del cuerpo se alcanza a la persona misma en su realidad concreta. Respetar la dignidad del hombre comporta, por consiguiente, salvaguardar esa identidad del hombre corpore et anima unus" (n.3).



     [1] M. ARGYLE, Il corpo e il suo linguaggio, Bologna 1982; JUAN PABLO II, Teología del corpo, Roma 1982; V. MELCHIORE, Il corpo, Brescia 1984; G. ZAMBONI, Il problema dell'uomo, Palermo 1985; I. FUCEK, L'unità e la dignità della persona nell'antropologia cristiana, Medicina e Morale 3(1989)465-489.

Bioética - Corrientes y fundamentación antropológica-ética, ser humano-persona


“La bioética es el estudio sistemático e interdisciplinar de las acciones del hombre sobre la vida humana, vegetal y animal, considerando sus implicaciones antropológicas y éticas, con la finalidad de ver racionalmente aquello que es bueno para el hombre, las futuras generaciones y el ecosistema, para encontrar una posible solución clínica o elaborar una normativa jurídica adecuada”

a) Es un estudio sistemático, por esto merece el estatus de disciplina, no el de ciencia, porque la bioética pertenece a una disciplina más amplia que es la ética. La bioética es una ética aplicada a la ciencia y a la vida en general.
b) Interdisciplinar en la medida en la que intervienen en ella muchas otras disciplinas, no sólo la medicina o las ciencias biosanitarias sino también el derecho, la política, la economía, la filosofía, etc. Para hablar de una disciplina es necesario determinar su objeto material y su objeto formal. Por objeto entendemos qué estudia esa ciencia o disciplina; y por objeto formal entendemos bajo qué punto de vista lo estudia.
c) El objeto material de la bioética son las acciones del hombre sobre la vida in genere; en cambio, su objeto formal es desde la perspectiva ética, para ver si estas acciones son buenas y hacen al hombre mejor, o por contrario, le producen un daño a él, a la humanidad y a las generaciones futuras. Es importante señalar que cuando hablamos de las acciones del hombre sobre la vida en general, entendemos por ella vida vegetal, animal y humana. Es más, extendería también este estudio hasta las acciones sobre el medioambiente en general, es decir, sobre todo aquello que en un futuro puede incidir sobre el desarrollo de la vida humana y de las generaciones futuras. 
d) No sólo hemos de mirar las implicaciones de nuestras acciones sobre las condiciones actuales de la vida humana y del planeta, la bioética debería tener en cuenta también un concepto de responsabilidad a largo plazo, para los seres humanos actuales y para las generaciones futuras.
e) La finalidad de la bioética no es sólo reflexionar sino fundamentalmente encontrar criterios, normas o principios que guíen el obrar del hombre respecto a la vida y elaborar leyes adecuadas que permitan el desarrollo y el progreso de la humanidad

Respecto a la relación entre antropología y ética: según el concepto de hombre que se tenga se tendrá una ética distinta.
Perspectiva materialista:
- Tenderá a valorar las acciones del hombre teniendo en cuenta los aspectos científicos, pragmáticos y útiles, los puramente materiales. 
- Esta perspectiva es la que predomina por ejemplo en la bioética del Reino Unido. 
- Es coherente y lógico con la tradición empirista y las influencias del utilitarismo de Stuart Mill, por eso las conclusiones de su bioética son obviamente materialistas y pragmático-utilitaristas.
Impronta clásica y personalista
- Fundamentación ontológica. 
- Elio Sgreccia o de F. D’Agostino, en Italia. 
- Tendrán como centro el bien de la persona y el bien común entendiendo a la persona como unidad dual de alma y cuerpo.

Concepto de hombre (visión antropológica) que subyace en la bioética:
a) Materialismo / reduccionismo biologicista / funcionalismo:
- afirma que el hombre se reduce a su materia genética o biológica, a su cuerpo. 
- Reducir lo que es el hombre sólo y exclusivamente a algo material.  
- Esta posición está sostenida por autores en bioética como Peter Singer o H.T. Engelhardt jr, que reducen al hombre a la actividad neurológica y a la conciencia, a saber, a la mera cantidad material, al número de conexiones neuronales y a su funcionamiento. 
- Son materialistas todos los monismos funcionalistas o aquellas versiones que explican al hombre en virtud de la capacidad de realizar ciertas funciones vitales.
b) Dualismo interaccionista
- El hombre es un dualismo de materia y espíritu, que siendo dos sustancias completamente distintas interaccionan entre sí. 
- Sostenida por Platón y Descartes, deja sin explicación exhaustiva el cómo se unen esas dos realidades. 
c) Unidad-dual:
- Ancla sus raíces en la filosofía aristotélica, después asimilada por Santo Tomás de Aquino y actualizada por autores contemporáneos. 
- El hombre no es sólo su materia corpórea sino que es “unidad-dual” de cuerpo material y ser inmaterial o alma, entendida esta última en su sentido filosófico, como principio de vida.

Por otro lado, en bioética se habla mucho de la persona, de su dignidad y respeto, de los derechos y deberes de la misma pero al mismo tiempo asistimos a una disociación de la corporeidad respecto al ser de la persona, hasta el punto de afirmar que la identidad personal no es primera y fundamentalmente corpórea. Han surgido filosofías elaboradas ad hoc para sostener intereses prácticos concretos.
Relación cuerpo-persona, ser humano-persona, podemos observar dos posiciones antropológicas fundamentales y antitéticas:

1) Separación entre el cuerpo y la dimensión personal.
- El cuerpo no expresa la persona sino que en algunos momentos este es sólo material biológico. 
- El ser humano empieza a existir con un “cuerpo biológico” que después deviene persona, y paralelamente, primero deja de existir como persona y después como ser biológico u organismo viviente (P. Singer). Según esta teoría el embrión sería un “ser biológico de nuestra especie” que deviene persona posteriormente, y al mismo tiempo, puede dejar de existir la persona (individuo no consciente o en coma) y quedarse como ser biológico que dejaría de existir posteriormente. Esta perspectiva presenta numerosas incongruencias, por ejemplo, nos podríamos preguntar: ¿en qué momento se verificaría el paso del “cuerpo biológico”  al ser persona, y del ser persona al ser “cuerpo biológico”? Efectivamente, los autores que tienen esta posición afirman que dicho paso se produce en distintos momentos. Para algunos es en el momento de la anidación, para otros cuando comienza a tener las estructuras neuronales, para otros cuando tiene conciencia o uso de razón. Ante tal situación lo único que cabe hacer es establecer un consenso o acuerdo. 
- Todas estas posiciones en las que hay una "cosificación" del cuerpo biológico en las fases iniciales, finales o marginales de la existencia humana (el cuerpo no individuado, no racional, no consciente de sí), nos hablan de una visión cientifista de la corporeidad. Esta visión piensa que la perspectiva descriptiva de la ciencia es la única y excluye todo lo que no sea constatado científicamente. Pero el responder a la pregunta ¿cómo es el cuerpo? (descripción de la ciencia) no responde a otra pregunta más profunda ¿qué es el cuerpo? Ellos afirman: hay cuerpos que no son personas, que ya no lo son o que no lo serán nunca.
- Reducción del cuerpo a una dimensión cuantitativa y la persona es una calificación resultado de una cantidad que puede existir o no existir según la evolución de ese cuerpo humano.
- Hace la visión funcionalista de la subjetividad que afirma que son personas aquellas que se relacionan, que sienten, que razonan, que son conscientes.
- Tanto el funcionalismo como el cientifismo tienen en su raíz la escisión cartesiana entre cuerpo-objeto y persona-sujeto. Por tanto no serían personas ni los embriones, ni los fetos, ni los anencéfalos, ni los dementes, ni las personas en coma o los que están en estado vegetativo persistente...
- Aquellos que consideran que la vida humana personal es distinta de la vida humana biológica llegan a las siguientes consecuencias: 
  • Intrumentalización del cuerpo: si el cuerpo es pura materia, pura cantidad mecánica, este no pone ninguna norma intrínseca, no es vínculo para obrar con él de una determinada manera u otra. De esta manera la autonomía de la persona es regla última y norma del obrar. Es lapidaria la afirmación de H.T. Enghelhardt jr.: “estos cuerpos, no siendo ya de ninguna persona o de una mente, al menos en términos laicos generales, deberían considerarse como cadáveres biológicamente vivos, y en este sentido privados de valor y derechos”.
  • b) De todo esto se deriva una desprotección total de estos “cuerpos biológicos”. Hay unos derechos del sujeto sobre todo cuerpo, puede hacer con él lo que quiera: venderlo, manipularlo, modificarlo. De ahí que el embrión pueda ser manipulado, vendido, eliminado, etc.
  • c) La licitud en el plano ético y jurídico. Los derechos son distintos, es lícito el infanticidio, la eutanasia, la eugenesia, entre otros.

2) NO Separación entre el cuerpo y la dimensión personal. 
- La dimensión biológico-corpórea es ya una manifestación de la persona.
- El cuerpo del hombre, y por tanto de la persona, comienza a existir en el momento en el que se produce la fecundación entre dos gametos. Es en ese momento cuando comienza el individuo biológico, a saber la persona. No hay otro momento u otra distinción para ser persona sino el pertenecer a la especie homosapiens.
- Existen dimensiones no mensurables, no empíricas. La persona posee una dimensión inmaterial, unida inseparablemente al cuerpo. 
- El cuerpo biológico es el mismo tanto en el inicio como en sus fases posteriores (continuidad del ser).
- Todo ser humano es persona.

Ser persona tiene un valor normativo, bioético y jurídico. Si se distinguieran cuerpos humanos vivos y personas se enchufaría la máquina de las discriminaciones. ¿Quién y cuándo establecería en qué momento un cuerpo humano pasa a ser persona o viceversa? La situación paradójica en la que caeríamos sería absurda. En cambio, hay una igualdad simétrica entre todos los hombres. El dualismo cuerpo-persona plantearía serias objeciones a los derechos humanos. El cuerpo humano, cualquiera que sea su fase de desarrollo, manifestación, etc. debe ser protegido, tutelado, como “lugar” donde vive la persona y como fuente de normatividad y responsabilidad. La bioética tiene el deber de defender la igualdad entre hombres cualquiera que sea su cuerpo ya que introducir diferencias sería el desmoronarse del edificio de una convivencia pacífica. La tutela del cuerpo, que al principio es imperceptible y al final es débil por parte de la comunidad de personas, es el fundamento de toda posibilidad de una ética y de un derecho.
En síntesis, la corporeidad debe ser considerada además de relacionalidad originaria, como una unidad somática e integral con una organicidad entre sus partes y una direccionalidad intrínseca, como categoría fundamental en todo ser humano. Para su comprensión última no basta la interpretación fenomenológica de la misma sino que es necesario afirmar unos principios metafísicos intrínsecos a toda corporeidad como son la unidad del ser vivo, el acto y la potencia de sus funciones, la existencia de cambios accidentales y funcionales y la permanencia de la sustancia. No se puede reducir la persona a la realización actual de sus funciones.

Corrientes en bioética
En la bioética contemporánea encontramos una amplia gama de teorías que varían debido a razones circunstanciales, a tradiciones filosóficas distintas o simplemente a intereses económicos. Analizaremos brevemente cuáles son las más significativas o las que mayor influencia han tenido en debate bioético.

a) Principalismo: 
- En el año 1979 dos norteamericanos, T. L. Beauchamp y J. Childress, que habían formado parte la Comisión que elaboró el Informe Belmont, hablaron por primera vez de los principios que debían regir la toma de decisiones en bioética en su volumen "Principles of biomedical ethics". Estos cuatro principios, constituyen el núcleo teórico de la llamada bioética principialista, son: 
- principio de autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia
- "Un principio de respeto a la autonomía requiere que las personas estén capacitadas para ordenar sus valores y creencias y para actuar sin intervenciones controladoras de otros. Incluso si existe un riesgo que a los demás les pueda parecer temerario, este principio exige la no interferencia y el respeto a las opciones autónomas de otras personas. Por ejemplo, los pacientes autónomos e informados tienen derecho a decidir que la intervención médica para evitar la muerte es inaceptable; estos pacientes tienen derecho a negarse a seguir siendo tratados, incluso a una muerte segura. Sin embargo, dichos derechos no siempre tienen una autoridad absoluta, y por ello pueden, en principio, encontrarse razones que justifiquen una intervención”[Beauchamp TL. “Methods and principles in biomedical ethics”, en J Med Ethics 29 (2003): 269-274.].
- La propuesta de Beauchamp y Childress predominó hasta los años noventa en que Clousert y Gert publicaron un artículo en el que criticaban el principialismo. La razón fundamental de la crítica era que no ofrecían una tabla de principios jerárquica y convincente. A raíz de las críticas los autores modificaron su obra. No obstante, les han dirigido otras críticas, como por ejemplo, la ausencia de una teoría antropológica que sustente los principios y que ofrezca una posible vía de solución en caso de conflicto entre dos principios.

b) Principalismo moderado: 
- El Principialismo moderado de Diego Gracia, expuesto en su volumen Fundamentos de Bioética. Este autor, Catedrático de Bioética en la Universidad Complutense de Madrid, es el que más influencia ha tenido en España y en países de habla hispana.
- Jerarquiza los principios distinguiendo dos de rango superior (no-maleficencia y justicia) y dos de rango inferior (beneficiencia y autonomía).
- No dedica espacio a la fundamentación antropológica y la mayoría de sus alumnos optan por una ética de carácter deliberativo, en algunas ocasiones arbitraria, conflictiva y en gran parte llegan a conclusiones relativistas.

c) Utilitarismo y funcionalismo:
- De raíz empirista, materialista y basado en las teorías de Bentham y Stuart Mill. 
- Considera que es bueno aquello que produce el mayor bienestar y beneficio para el mayor número de personasSe realiza un cálculo costo-beneficio y el resultado práctico es lo que se decide.
- Generalmente está asociado a la visión funcionalista, como la de P. Singer: para Singer el fundamento del ser persona es la capacidad de tener conciencia, por lo tanto, existe la distinción entre ser humano y persona. Sería ser humano todo ser vivo de la especie homo sapiens sapiens, mientras que sería persona sólo aquel ser humano capaz de realizar actos de razón. Esto significa que ni el embrión, ni el feto, ni el anencéfalo, ni el individuo en coma, ni el enfermo con grave discapacidad, son personas. Esta concepción antropológica, seguida de un razonamiento meramente pragmático, hace que la posición de P. Singer derive hacia posiciones liberales en las que está permitida la eugenesia, la eutanasia, el aborto, entre otros.

c) Contractualismo:
- Sigue la tradición empirista y hobbesiana (Thomas Hobbes: "El lobo es un lobo para el hombre"), y ante la imposibilidad de llegar a una ética universal, la única posibilidad remanente es el consenso y el contrato social en bioética.
- El autor más representativo de esta posición es H.T. Engelhardt jr. Para él la única fuente de autoridad es el consenso pues cualquier otra argumentación es débil y no hay posibilidad de establecer principios de carácter universal.

d) Ética de mínimos:
- es una forma del contractualismo de Engelhardt. Se basa en el mismo supuesto: ante la imposibilidad de establecer principios con validez universal, sólo nos queda acordar una “ética de mínimos” que todos compartamos y que sea el fundamento de la convivencia.
- En España, la autora más importante de esta corriente es Adela Cortina en la Universidad de Valencia, con ella Victoria Camps en la Universidad Autónoma de Barcelona y Javier Sádaba en la Universidad Autónoma de Madrid.
- Uno de los límites de esta posición es el de reducir la ética a política, es más, sustituir la ética con la política haciendo que la ética permanezca en el ámbito de lo privado y la política (mínimos) en lo público.

e) Ética del cuidado:
- Teoría que encuentra su fundamento en la filosofía fenomenológica y que ha sido desarrollada por numerosas autoras como la psicóloga feminista C. Gilligan.
- Está inspirada en las obras del filósofo francés P. Ricoeur y en el pensamiento de matriz fenomenológica y dialógico. Centra su atención en la categoría del cuidado, con excelentes resultados, pero necesita también una concepción antropológica que oriente la acción
- El pensamiento fenomenológico y dialógico puede enriquecer enormemente la reflexión bioética introduciendo categorías como la relación, la empatía, simpatía, afecto, honestidad, responsaibilidad, seguridad, claridad, privacidad...

f) Ética narrativa:
- Descrita fundamentalmente por H. Brody. Para él la ética clínica es un diálogo o síntesis entre los “principios recibidos, colectivos” y las “particularidades de cada persona, la historia que narra”.
- No tiene fundamentación antropológica y ética, es relativista y subjetiva.
- Concepto distinto del ser humano: concepto de identidad personal como un proceso, como una construcción por parte del sujeto y por interacción con su ambiente social.
- Puesto que la identidad se va formando y se define (no por los rasgos objetivos) sino por el carácter, para entender el contexto de una decisión es necesario el relato narrativo de la vida del actor.
- La narrativa de una vida moral es siempre una interpretación (propia) y ésta tiene prioridad para decisiones morales --> seguir las emociones.


g) Bioética casuística:
- representada por autores como A. Jonsen y S. Toulmin.
- Considera que está bien aquello que se decida en cada situación, decidiendo independientemente de otras consideraciones. Puramente subjetiva.

h) Personalismo con fundamentación ontológica:
- Desde los años 80 se ha desarrollado una corriente, cuyo iniciador –Elio Sgreccia – denomina “personalismo bioético con fundamentación ontológica”. Dicha corriente se contrapone a las anteriormente expuestas o las complementa, como en el caso de la teoría del cuidado y la bioética narrativa.
Es una síntesis entre la filosofía realista clásica y algunos elementos de la fenomenología contemporánea personalista. El núcleo de su filosofía –de raigambre aristotélico-tomista- consiste en afirmar que la persona es unión sustancial de alma y cuerpo, de corporeidad y alma metafísica y espiritual, y basándose en los datos de la ciencia afirma que existe el ser humano y la persona desde el momento en que empieza a existir su cuerpo, es decir, desde el momento de la fecundación.
- Teniendo una base antropológica, el personalismo metafísico u ontológico, infiere algunos principios que podrían servir como orientación en el obrar práctico: respeto de la vida física, principio terapéutico, libertad-responsabilidad y justicia solidariedad.
- Cabe destacar la relevancia que tiene en esta corriente el concepto de naturaleza humana entendida como una realidad que no es meramente empírica. (ya que gran parte de los errores del relativismo tienen su origen en concebir la naturaleza humana como algo puramente empírico. De ahí la visión de Hume, Hobbes, Stuart Mill o Bentham, origen de las bioéticas relativistas o contractualistas). Sólo recuperando el concepto de naturaleza humana teleológica y finalizada será posible salvaguardar la intrínseca dignidad permanente y constante en los cambios accidentales de la persona humana. Es aplicable a este modelo todo lo expuesto en el epígrafe anterior sobre la fundamentación antropológica que identifica cuerpo y persona.